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Los 20 millones de mexicanos que morirán trabajando

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Skeleton at desk with cobwebs

Don Lalo rebasa ya los 70 años.  De lunes a sábado se despierta a las cuatro de la mañana para llegar a tiempo a recoger sus periódicos; es voceador. Su trabajo implica estar puntual a las 4:30 en el expendio y pasar el día en una esquina asignada con su pequeño puesto.

En un muy buen día venderá cerca de 30 periódicos. Su ganancia apenas ronda entre 1.16  y 2.90 pesos por cada ejemplar vendido. Hay días en los que vende un par de revistas por encargo, pero no hay día que no tenga periódicos por regresar.

A Don Lalo le gusta su trabajo y lo hace sin quejarse. Hace tiempo que ‘se retiró’. Pasó toda su juventud trabajando como chofer de transporte público, sin hacerse de su propio camión y sin prestaciones. Los últimos 20 años había trabajado como chofer en una empresa privada que le otorgó seguro social, lo que le permitió tramitar una pensión que no rebasa los 1,600 pesos al mes, aunque lo ayuda a costear sus gastos diarios. Él no quería dejar de trabajar, pero ya era mayor y sus habilidades para conducir se fueron deteriorando.

Al igual que don Lalo, hay muchas personas mayores que no pueden pensar en dejar de trabajar. La Asociación Mexicana de Administradoras de Fondos para el Retiro (Amafore) considera que 19% del total de la población puede catalogarse como ‘marginada’.

Se trata de trabajadores que aportan para los gastos del hogar; su nivel educativo es primaria o secundaria, y no tienen acceso a Internet. En algunos casos son beneficiarios de programas sociales, pero no cuentan con medios de ahorro o cobertura que puedan proveer una pensión suficiente para llevar un retiro digno. Hablamos de más de 20 millones de mexicanos que morirán trabajando.

Carlos Noriega, presidente de Amafore, advierte que esta brecha puede ampliarse aún más si no se toman cartas en el asunto a nivel gobierno y a nivel personal en materia de ahorro para el retiro.

“Las generaciones que nacieron en el año 2000 se enfrentarán a un panorama complejo. En el 2050, México será un país viejo, como los que vemos en Europa, o como Japón, con pocos niños en las calles y muchos ancianos que mantener”, afirma.

Una encuesta de Amafore sobre “Cómo viven el retiro los mexicanos” arroja que, actualmente, una de cada dos personas mayores de 65 años debe seguir trabajando. Entre los mayores de 80 años, uno de cada cuatro aún trabaja.

El panorama no luce alentador: de las poco más de 50 millones de cuentas de ahorro para el retiro administradas por las Afore, sólo alrededor de 20 millones están activas. Es decir, sólo uno de cada cinco mexicanos tiene una cuenta activa con recursos para su vejez. Aun así, la Amafore estima que la tasa de reemplazo de los trabajadores con Afore apenas alcanzará 30% del último sueldo.

Base mínima de cobertura, el reto

La Cámara de Diputados publicó 18 de marzo de 2014 los lineamientos bajo los cuales funciona el proyecto de Pensión Universal, propuesta por el presidente Enrique Peña Nieto. La Ley de la Pensión Universal establece que su monto mensual en este año será de 580 pesos, el cual se ajustará anualmente, hasta igualar en términos reales (conforme a la disponibilidad de recursos y en un plazo no mayor a 15 años) el monto mensual de 1,092 pesos, y se actualizará cada año conforme al Índice Nacional de Precios al Consumidor.

Los beneficiarios del programa deberán ser mayores de 65 años de edad, residir en territorio nacional y si son extranjeros deberán haber residido por lo menos 25 años en México, así como estar inscritos en el Registro Nacional de Población y no recibir pensiones por montos mayores a 1,092 pesos.

Para Carlos Noriega, es fundamental que exista una cobertura mínima básica para generar un entorno de igualdad y reducir la pobreza en un grupo tan vulnerable como la tercera edad; sin embargo, este tipo de programas enfrenta varios retos.

“El gobierno debe ver la forma de evitar que existan duplicaciones en los programas, evitar que los programas se conviertan en incentivos perversos y coordinar las regulaciones de los diferentes apoyos sociales. Más allá de programas independientes, se debe realizar una reforma fiscal para generar un sistema nacional de pensiones articulado, que parta de una cobertura mínima básica y que integre los sistemas de pensiones estatales, que permita la portabilidad de beneficios y que homologue la edad de retiro.”

¿Cómo evitar una cadena de pobreza?

Enrique Cárdenas, del Centro de Estudios Económicos Espinosa Yglesias, advierte que la sociedad enfrenta el reto de tener una cadena de pobreza asociada a las personas de mayor edad, pues a medida que un miembro de la familia se ve imposibilitado para trabajar, los principales sostenes de la familia deben destinar recursos a la manutención del miembro vulnerable, lo que, a su vez, resta capacidad de ahorro para el propio retiro.

“El riesgo de que la sociedad mexicana se vea atrapada en la espiral es cada vez más grande”, afirma.

Menos de 1% de los 2.4 billones de pesos administrados por las Afore corresponde a ahorro voluntario. Los datos de Amafore arrojan que 56% de los mexicanos que tiene actualmente una Afore tienen la idea de contar con una pensión gracias a su ahorro.

Datos de la Secretaría de Hacienda indican que por 1% que se eleve la aportación de un trabajador a través del ahorro voluntario, la pensión a recibir se incrementa en 12%. Sin embargo, ¿por qué resulta tan difícil ahorrar y asegurar una pensión digna?

En México, sólo 571,000 trabajadores ganan un salario mínimo diario. Podríamos decir que hay poco más de medio millón de mexicanos que no pueden ahorrar ni lo más mínimo de manera voluntaria. A nivel gobierno también existe un costo político amplio relacionado con elevar el porcentaje de ahorro obligatorio.

En el país, las aportaciones tripartitas al ahorro de los trabajadores son de 6.5% del salario, un monto que alcanza apenas la mitad del promedio de los países de la OCDE.

“La discusión sobre la aportación que se realiza de manera obligatoria es compleja, porque implica un tono de competitividad empresarial, y esto quizás incluso es erróneo. Actualmente hay muchas empresas que incluso podrían establecer programas de ahorro voluntario y crear conciencia entre los trabajadores. El mayor reto es que el trabajador vea esos recursos no como un descuento de su dinero disponible, sino como una previsión para gastarlo en el futuro”, señala Carlos Noriega.

3 formas de crecer el ahorro voluntario

Expertos en finanzas personales, ejecutivos de la industria de seguros y las propias autoridades coinciden en que no hay un ‘número mágico’ de lo que las personas deben ahorrar para el retiro. Algunos dicen que una forma de calcular cuánto necesitarás es multiplicar por 12 el salario con el que te gustaría vivir ya retirado, y luego multiplicar esa cantidad por el número de años que podrías vivir cuando dejes de trabajar. ¿Has pensado en un plan para reunir todo ese dinero?

Los seguros dotales, planes personales de retiro y planes de inversión son una vía; sin embargo, si eres principiante y ya tienes una cuenta en una Afore puedes empezar por ponerla a trabajar. Aquí tres vías para incrementar tu ahorro voluntario:

1. Depósitos directos: Puedes acercarte directamente a las oficinas de representación de tu Afore y realizar aportaciones.

2. Depósitos en autoservicios: La primera cadena que permite depósitos es 7-Eleven; el monto mínimo son 50 pesos y sólo necesitas tu Clave Única de Registro de Población (CURP). Los costos de la transacción se estiman en 4 pesos y corren por cuenta de tu Afore. Próximamente se incorporará Telecom Telégrafos como prestador del servicio.

3. Domiciliación: Si ya pagas el teléfono en automático con cargo a tu tarjeta, ¿por qué no ‘pagarte’ a ti mismo tu vejez por adelantado? A mediados de mes, la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar) lanzó la opción de domiciliación de aportaciones voluntarias a tarjetas de débito. El procedimiento a seguir es:

* Ingresar al portal http://www.e-SAR.com.mx y llenar la solicitud de Pre-Registro en la sección “Domicilia tu Ahorro”.

* Indicar la cuenta bancaria a la cual se realizará el cargo, el monto y la periodicidad de la transacción, así como especificar si se desea que las aportaciones voluntarias sean o no deducibles de impuestos (beneficio fiscal).

* Una vez aceptada la solicitud, el trabajador recibirá un correo electrónico con la confirmación de la solicitud.

* Posteriormente, la Afore deberá contactar al trabajador para verificar su identidad, validar los datos de la solicitud (datos personales, bancarios, monto, periodicidad, etcétera) y confirmar el deseo del trabajador de utilizar este servicio.

(vía Forbes)

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